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Vinos de Galicia. Denominacion de Origen Ribeiro


By paloma - Posted on 20 Junio 2008

La Denominación de Origen Ribeiro está situada al oeste de la provincia de Orense, en las riberas de los riíos Miño y sus afluentes Avia y Arnoia. Su centro histórico es Ribadavia, ciudad de antiquísima tradición vitícola.

La comarca del Ribeiro pertenece a la Galicia interior, aislada en gran medida de los vientos húmedos por los bordes montañosos que la rodean, donde sus viñedos ascienden hasta media ladera.

Para Galicia, Ribeiro es sinónimo de tierra de vinos. Cada aldea o ciudad tiene su río, que se convierte en el alma del paisaje. Un paisaje siempre cambiante, por el predominio del sol o de la lluvia, de las nieblas altas o de las que nacen de la propia tierra.

El territorio del Ribeiro, alejado del influjo atlántico, tiene una de las pluviosidades más bajas de Galicia y su amplitud térmica puede llegar a los 15ºC.

Los suelos, en general, son poco arcillosos, bastante frescos y permeables y de profundidad media. Son suelos ácidos con una proporción de materia orgánica, aunque no suficiente dada su acidez, por lo que necesitan aportarse abonos orgánicos.

El Ribeiro, como toda Galicia, es un mosaico varietal de extraordinario valor enológico. Las variedades autóctonas, en notable proceso de recuperación, tienen una enorme personalidad en la zona: treixadura, torrontés, godello, loureira y albariño son las variedades blancas autóctonas que el Consejo Regulador autoriza y potencia. Proporcionan vinos florales, aromáticos y de gran finura. Entre las variedades blancas foráneas, hoy en retroceso (aunque sigue siendo mayoritario su cultivo), se autorizan la jerez y la macabeo. Las tintas autóctonas son: caíño, mencía, ferrón, sousón y brancellao. En retroceso se encuentran la garnacha o alicante.

El cultivo de la viña está condicionado por el suelo, el clima y las propias necesidades de la variedad. Regular la insolación, conseguir una buena ventilación y evitar las condiciones favorables para el desarrollo de las enfermedades más desastrosas, como el oídio y el mildíu, es lo que hace que la vid se cultive en vaso, en espaldera o en cepa alta o en parral - con mayor o menor densidad de plantas-.

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