Para disfrutar al máximo las cualidades de cada vino es imprescindible acertar con la copa. Es fundamental saber en todo momento qué copa elegir para saborear al máximo y apreciar el olor, el sabor, el color y la textura del vino.
Busca copas transparentes e incoloras para apreciar el color del vino, de cristal fino, con una altura de pie de unos 4 centímetros, paredes curvas, y con gran capacidad.
Para ser todo un experto puedes empezar por seguir estas recomendaciones:
Los vinos blancos se pueden servir en copas tipo 'tulipán', llamadas así por tener la forma de esta flor. Los vinos finos (Jerez) y manzanillas deben servirse en copas pequeñas y estrechas (catavinos).
Los vinos rosados se suelen servir en copas de medianas dimensiones en forma de campana.
Los vinos espumosos se sirven habitualmente en copas de champán, unas copas altas y estrechas que gracias a esta forma evitan que las burbujas del champán u otro vino espumoso se pierdan con rapidez.
Los vinos tintos añejos deben servirse en copas amplias con una boca algo más estrecha, para evitar que el aroma se pierda.
Los vinos tintos jóvenes se se deben servir en una copa con boca menos ancha, y la 'barriga' menos 'gorda' que la anterior.