Los gases aparecen como consecuencia de la acción de las bacterias intestinales sobre las fibras insolubles que se encuentran en la piel de las legumbres y que no han podido ser transformadas por las enzimas digestivas.
La solución para evitar las flatulencias es triturar o eliminar la piel de las legumbres. Si se desean las legumbres enteras, existen dos opciones:
La primera es realizar una cocción muy larga a fuego lento que acaba rompiendo las paredes celulares de la fibra, la cual se integra con el resto de los hidratos de carbono.
La segunda opción es germinar o fermentar la legumbre para que los oligosacáridos indigestos se transformen.